Marina Preiss

Mis estudios académicos en la Universidad de Buenos Aires, en la Facultad de Medicina, fueron parte de una vida, signada por Dios. Aunque durante mucho tiempo no lo supe, poco a poco se fue revelando. Realizando un camino guiado por mi corazón, mi primer especialidad fue anestesiología en el Hospital Argerich.

 

26 años en el proceso político militar "anestesiando" la vida en mi, así como también abriéndome un camino en un mundo de médicos consagrados a su profesión y al completar los años de residencia,  renuncié a todas las oportunidades que se me ofrecían en el ámbito hospitalario y privado. Mi corazón me señalaba pediatría. La residencia en el Hospital de Niños fue un gran amor. Pases de sala, análisis, consultorio, interconsultas, guardias, libros, estudio, el amor se perfilaba...

 

Al cabo de 3 años, con el nacimiento de mi hija Bárbara, la medicina continuó en el Hospital Posadas, en endocrinología pediátrica; y cuando escuchamos al corazón, es muy travieso, porque ahora me señaló  la escuela guestáltica de Buenos Aires, en una formación para médicos y psicólogos. Un nuevo mundo se abrió, junto con la llegada de la democracia y mi hijo Gabriel.

 

A partir de acá , de la mano de Castaneda, con las enseñanzas de Don Juan, hastinapura con filosofía de oriente, nuevas miradas de la realidad y cambios en la percepción, la vida se continúa asomando. Fueron 10 años de trabajo guestáltico, que tanto a mi como a mis pacientes, nos decían: ¡si! Probá, dale, vos podés, ¡soñá!

 

Viajes, San Marcos Sierra, Jujuy, Mercedez Sosa, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Victor Heredia, nos decían: Honrar la vida,

 

Y cuando el corazón es escuchado, el camino tiene corazón. Y así, un día gris, pero con corazón, ocurrió nuestro primer nunca imaginado primer encuentro con el Rey de Reyes, Señor de Señores. Fue en la  playa, en Mar de Ajó. Dos días de conversaciones que me dejaron lo siguiente: está todo mal hecho. Hacé Biodanza con una pareja en amor, integrate a la familia humana, deja de fumar, el humo y yo juntos no entramos en tu pecho y… conocé a Dios. Nuevo comienzo, nueva dimensión, nueva vida.

 

A los pocos días, Verónica y Raúl, una pareja en amor, fueron mis facilitadores de Biodanza por diez años. Clases regulares, escuela de facilitadores, encuentros de Biodanza en Uruguay, Brasil, Chile, Mendoza... Músicas, danzas, abrazos y un hombre hablando de amor: Rolando Toro Araneda, bendecido creador del sistema Biodanza. El caos, la incertidumbre, ley de atractores, autopoiesis, paradigma holográfico, Ilya Prygoyine, David Bhom, Maturana, Francisco Varela. Todo nuevo: creatividad existencial, afectividad, disfrute, el gusto y placer de vivir, abrirnos a nuevas percepciones, a nuevas vivencias integradoras. Ya se comunican la ciencia con el glorioso creador de la vida.

 

25 años en Biodanza, la familia humana es una realidad, mi ser médica investiga y realiza Ars Magna, el arte fundamental de la vida: la sanación plena de sentido, con caricias, con alegría, jugando, en vínculos afectivos, siempre, pero siempre, aprendiendo el amor. Y el corazón es inquieto, curioso, impredecible y así 20 años atrás me señaló una nueva puerta: aromaterapia en Swissjust.

 

¡Qué decir por tanto!

Nuestro hogar es un lugar de reposo, de cariño,de sanación
Nuestro hogar es un lugar de reposo, de cariño,de sanación

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